# Woody y el Madrid por el que dejarás atrás la ciudad en que naciste **By:** Charo Lagares **Published:** 2026-11-02T23:04:37Z **Source:** [El Mundo](https://www.elmundo.es/madrid/2026/11/03/6ae8b54cfdddff1b118b4584.html) --- Parece reprochar **Coixet** que el director esté instalado en el Ritz "con nuestros impuestos". ¡Para un cineasta que en suelo español usa la cámara para aligerar los días! ![Woody Allen, hace unos días, en la calle Barquillo.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/11/02/17936442933184.jpg) Woody Allen, hace unos días, en la calle Barquillo. El mejor hojaldre de Madrid, esto lo sabe cualquiera, es el de **Oriol Balaguer**; el mejor rollo de canela, el de **Obrar**; el mejor helado de stracciatella, el de **Maison Glacée**; y el mejor bollito de cardamomo, dulce y suave, es el de **La Cabra**, que, con la estética de todas las nuevas cafeterías, o sea, incomodísima, con cinco flores colocadas como un _calder_ y de iluminación solo apropiada para la familia de los tálpidos, acaba de inaugurarse en la calle de las Infantas. Una tarde en la que aún no había comido, me zampé una trencita especiada de las que allí hacen y tanta hambre tenía que mientras me relamía me dirigí de nuevo al mostrador para pedir una nueva, por lo que a mi hígado no le debió de pillar con la guardia baja que dos días más tarde, con un síndrome de abstinencia poderosísimo, me encaminara, a zancadas como de **Augustus Gloop**, de nuevo a Chueca en busca de otro bollo de cardamomo. El trayecto se interrumpió prontamente. En Barquillo, un poco más allá de **La Martinuca**, bar de tortillas semilíquidas de **María Pombo,** un racimo de gente estiraba la cabecilla y alzaba el teléfono móvil. Supuse que la _influencer_ se encontraba grabando un anuncio, pero quienes se ponían de puntilla no tenían aspecto para perder la chaveta por una **doctora en el arte del** _**selfie**_. Se trataba de un personaje transversal. ¿La reina?¿**Cucurella**? Dirigían la atención a un local sobre el que colgaba un cartel de Ansorena que jamás había estado ahí. Podía la joyería haber abierto una tiendecita efímera, especialidad comercial del barrio. Pero los camiones estacionados en su acera no eran de mudanzas. Entre sudaderas sobresalió un gorrito de pescador caqui. Se encajaba, ladeado, sobre unas gafas de pasta negra. **Woody Allen** echaba un último vistazo al anticuario ficticio y alguien, ahora se distinguía con claridad, gritaba "Woody, we love you!". Un par de actrices vestidas en tonos pastel, faldita midi y sombrero, se escurrieron en un portal. Una asistente le ofreció su codo y el neoyorquino se esfumó en un coche negro. Solo dos mujeres, imagina él, en una tienda del centro de Madrid. Allen mira y, como en _**Medianoche en París**_, ve lo que no existe. No figurarán al fondo de la pantalla ni una pandilla de mujeres con mallas de color melocotón ni un grupo de hombres con abrigo acolchado y **pantalón semipitillo arrugado sobre el zapato**. Allen se prepara para inventar el Madrid por el que uno deja atrás la ciudad en que nació. A este lado de la no ficción, parece reprochar **Coixet** que el director y su equipo estén instalados en el Ritz "con nuestros impuestos". Para un cineasta que en suelo español usa la cámara para aliviar las horas, deslastrar los días. Faldas midi y sombreros. Mi IRPF y mi lado de la cama.