# De Carabanchel a Barajas, al rescate de los pueblos que Madrid 'devoró' hace más de siete décadas: "Llegamos bastante tarde, pero hay que hacer un esfuerzo para preservar su esencia" **By:** Carlos Guisasola **Published:** 2026-11-01T23:13:58Z **Source:** [El Mundo](https://www.elmundo.es/madrid/2026/11/02/6ae619defdddffb3128b4585.html) --- Almeida prosigue con su 'Operación Cascos Históricos' para devolver parte del ADN perdido por el urbanismo desordenado: "El Gran Madrid usó ese suelo para construir vivienda porque era más barato" ![De Carabanchel a Barajas, al rescate de los pueblos que Madrid 'devoró' hace más de siete décadas: "Llegamos bastante tarde, pero hay que hacer un esfuerzo para preservar su esencia"](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/31/17934757624708.jpg) _«Ossorio y Ulloa siguieron andando por el campo llano y negro, camino de Carabanchel Bajo. Llegaron a este pueblo, bebieron agua en una fuente y anduvieron un rato por campos desiertos llenos de surcos. Era una negrura y un silencio terribles. Sólo se oían a lo lejos ladridos desesperados de los perros. Enfrente un edificio con las ventanas iluminadas._ _\-Eso es un manicomio- dijo Ulloa._ _A la media hora llegaron a Carabanchel Alto por un camino a cuya derecha se veía un jardín que terminaba en una plaza iluminado con luz eléctrica»._ Pío Baroja. Camino de perfección (1902). Entre párrafos de novelas de otro tiempo se escabullen algunas pistas que ayudan a comprender los caprichos genéticos del Madrid actual. Fotografiaba Baroja con su privilegiada pluma aquellos Carabancheles de los primeros crepúsculos del siglo XX. Pueblos separados de la capital por una buena caminata. Parajes que, como otros 11 municipios, son hoy distritos. Y en ese caso concreto, el de mayor población de la ciudad. El Gran Madrid que nunca duerme (y no nos referimos a esta publicación) fagocitó a finales de los años 40 y principios de los años 50 a 13 pueblos, con sus usos y costumbres, su iglesia y su plaza, su gente. Un bocado que le permitió dar un notable estirón. De algo menos de **70 kilómetros cuadrados** a más de 600, multiplicando por ocho su superficie. Más de **300.000 vecinos** pasaron a convertirse en nuevos madrileños. La travesía la inició **Chamartín de la Rosa** (1947) y la continuaron **Carabanchel Alto** y **Carabanchel Bajo** (1948), **Canillejas**, **Hortaleza**, **Canillas**, **Aravaca** y **Barajas** (1949), **El Pardo**, **Vallecas**, **Fuencarral** y **Vicálvaro** (1950) y **Villaverde** (1954). Otras localidades como **Alcobendas**, **Alcorcón**, **Pozuelo de Alarcón**, **Boadilla del Monte** o **Leganés** estuvieron en una lista de 25 poblaciones que bien pudieron haber pasado a ser un músculo más para la metrópoli. Sirva este vistazo por el retrovisor para entender el porqué de esa 'Operación Cascos Históricos' que [**José Luis Martínez-Almeida**](https://www.elmundo.es/e/jo/jose-luis-martinez-almeida.html), alcalde de la ciudad, empezó a impulsar la pasada legislatura para recuperar parte de una identidad que un urbanismo desordenado se ha ido llevando por delante. Son **32,7 millones de euros** los que el Ayuntamiento, a través del Área de Obras y Equipamientos, encabezada por **Paloma García Romero**, ha invertido hasta la fecha para que aquella esencia del pasado, que hoy forma parte del ADN de Madrid, sea algo más que un puñado de fotografías en blanco y negro. ![Recreación de la plaza Mayor de Barajas.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/31/17934766422844.jpg) «Aunque son barrios, también siguen siendo pueblos. Tienen una esencia, idiosincrasia y personalidad propia», reflexiona **Sigfrido Herraez**, decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) y concejal entre 1991 y 2005. «Hay que recuperar esas cosas que se han ido perdiendo y que eran buenas. Mejorar la calidad de vida de esos vecinos», insiste en ese concepto, recordando que la primera remodelación «en serio» de este tipo se hizo en Barajas, hace más de dos décadas, y llevó su sello: «Se recuperaron soportales que no había». Precisamente es ese casco histórico el que se está llevando la mayor partida de las arcas municipales: **14,2 millones de euros**. Con la plaza Mayor y la del Mercurio como flamantes broches para esa última fase de los trabajos que se encuentran en proceso de ejecución. ## El "caso excepcional" de El Pardo «Esos núcleos históricos de los Carabancheles, Vallecas, Hortaleza o Fuencarral fueron lugares que hoy nos cuesta entender. Aún así, en cierto modo mantienen ese aire de lo popular frente a la gran ciudad. Las iglesias parroquiales son un poco quienes conservan la esencia de lugares que en su mayoría fueron sitios de recreo», señala **Miguel Lasso de la Vega**, director de la Fundación Arquitectura COAM y profesor de Historia de la Arquitectura en la Universidad Europea, que pone en valor ese «caso excepcional» que es El Pardo. «Al estar en el monte y más preservado, es de todos el que mejor ha logrado conservar su esencia, y eso que vio cómo la guerra afectó a muchos de sus edificios. Mantiene un lenguaje de pueblo en torno al palacio y cualquier operación de rehabilitación va a ser buena», precisa, refiriéndose a esa tercera fase de remodelación de su casco histórico que actualmente está ejecutando el consistorio madrileño y se extenderá hasta el verano de 2027, en el despertar de la próxima legislatura. Los 1,2 millones de euros invertidos allí se suman a las cifras de las dos fases anteriores. La primera, de 1,5 millones, se extendió por varias calles y por la destacada avenida de la Guardia, que alberga varios edificios históricos -entre ellos el **Palacio de El Pardo**\-, así como la carretera de El Pardo a Fuencarral. En la segunda, de 890.000 euros, se intervino en varias vías del entorno para su renovación (alumbrado, mobiliario y nuevo arbolado). Ahora, en ese último peldaño, se remodela la avenida Padre Cipriano para reivindicar su fachada fluvial y tener un mejor acceso al río Manzanares. Una renovación del entorno para reforzarlo como zona de paseo y recreo. En total, serán 3,6 millones que servirán para impulsar las virtudes del que, quizás, fuera hasta 1950 el pueblo más ilustre de los situados al norte de la capital. ![Recreación del entorno del casco histórico de El Pardo.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/31/17934766414613.jpg) Recreación del entorno del casco histórico de El Pardo.AYTO. MADRID Ese orgullo de pertenencia a municipios que pasaron a ser barrios y dan nombre a distritos es parte de lo que hace especiales a todos estos lugares. «Si preguntas a alguno de sus vecinos de dónde son, te dirán que de Aravaca, Carabanchel, Vallecas... Porque quienes viven allí tienen un arraigo especial y personalidad propia. Por eso hay que cuidarles», abunda Herraez, que subraya el papel de los operativos para su rehabilitación: «**No se trata de simples lavados de cara**, sino de operaciones urbanas para mejorar la funcionalidad y hacer más amable la ciudad a quienes viven allí. Las mejoras van más allá de cambiar el suelo y renovar esos entornos **cada 20 o 30 años**; es algo obligatorio y necesario». Y recalca que cuestiones tan básicas e importantes como el filtrado de agua en las plazas y vías evitan situaciones difíciles ante intensos episodios de lluvia, cosa que antes era más difícil controlar. «Llegamos bastante tarde», lamenta Lasso de la Vega, por cómo fagocitó Madrid aquellos pueblos. «Había edificios de mucho interés y se perdieron; la mayor parte fueron renovados. En los Carabancheles, por ejemplo, había palacios estupendos y no se valoraron. En muchos casos, han desaparecido alineaciones de casas y apenas queda la idea original». La crítica es más hacia aquel pasado que a la actual operación para salvaguardar parte del alma de aquellos municipios. «En otra época no se hubiera actuado de la manera en que se hizo en aquel momento», profundiza en su análisis. «La realidad es que el núcleo histórico de la ciudad era pequeño y el Gran Madrid utilizó ese suelo para construir vivienda porque era más barato. Hasta hace medio siglo mantenían su esencia y es algo que se ha perdido». ## El problema de la vivienda "tan grande como ahora" Las actuaciones en Aravaca (2,1 millones), Villaverde Alto (3,4), Villa de Vallecas (2,9) o Fuencarral (245.000) ya han concluido. Pero aún hay otros ámbitos que permanecen en ejecución, como Hortaleza (1 millón) y Vicálvaro (1,9). O como Carabanchel Bajo (3,4), cuyas obras afrontan su recta final, y que miran siempre con los ojos abiertos como platos a esa [**Quinta de Vista Alegre**](https://www.elmundo.es/madrid/2022/10/15/6349a6f1fdddffd6b08b45a1.html), otrora residencia de verano de la realeza, que ilumina los vestigios del aroma rural que, a duras penas, aún se respira. Y parte de esa (bendita) culpa la tiene su **iglesia de San Sebastián Mártir**, cuyo origen se remonta al templo mudéjar levantado a finales del siglo XV y que fue reconstruida tras su destrucción durante la Guerra Civil. «Estos pueblos estaban lejos de la capital, en medio del campo, y eso hoy es difícil entenderlo», matizan ambos. ![La plaza de Carabanchel, tras la reforma que aún continúa.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/31/17934766482778.jpg) La plaza de Carabanchel, tras la reforma que aún continúa.C. G. La realidad de aquellas discretas villas se resume en fragmentos de bandos municipales como el que **Rufino Goñi**, alcalde de aquel pueblo de Carabanchel Bajo, publicó el 27 de abril de 1948: _«Es cierto que en el orden sentimental nos conmueve la desaparición de la patria chica en que nacimos y en la que crecieron nuestros más entrañables afectos. Pero no lo es menos el orgullo que nos enaltece de ser los primeros en aportar la tierra, los bienes y las familias a la magna empresa del Gran Madrid, que habrá de ser en lo sucesivo morada prócer y acogedora de los nobles anhelos de superación de este pueblo»._ Los 13 municipios anexionados fueron los nuevos desarrollos de aquella época. «Esos lugares fueron campos de experimentación. Se trabajó mucho la vivienda social y se hicieron verdaderos ensayos de funcionalidad y rapidez en la construcción para dar respuesta a un problema que era tan grande como ahora. Esas estructuras se convirtieron en nuevos desarrollos», rememora Lasso de la Vega, que sentencia: «Siempre conviene mirar un poco el pasado para aprender de cara al futuro». Siete décadas después, Madrid mira hacia sus otros nuevos desarrollos. Sólo que ahora no hace falta echar abajo casitas bajas como las que había en aquellos pueblos. Las más de 200.000 viviendas de **Valdecarros**, **Los Berrocales**, **El Cañaveral**, **Los Ahijones** o **Los Cerros** han brotado y brotarán de esas gigantescas parcelas ganadas al campo. Sin embargo, cuando esos barrios cobren vida -cerca de medio millón de nuevos habitantes-, los cascos históricos, con el alma que sigue haciéndolos únicos, seguirán necesitando cariño: «El Ayuntamiento debe hacer un esfuerzo para preservar lo que aún queda de la esencia de aquellos pueblos». Porque, a buen seguro, necesitarán tanto o más afecto que el que están recibiendo en la actualidad. Su alma depende de ello.