# Este Woody Allen en chándal **By:** Juan Diego Madueño **Published:** 2026-11-01T09:50:11Z **Source:** [El Mundo](https://www.elmundo.es/madrid/2026/11/01/6ae5e81d21efa0f46b8b459f.html) --- Vengo a denunciar la desaparición de la ropa intermedia. Entre el trabajo y el gimnasio, antes había algo llamado vida, y a vivir se iba arreglado, más o menos ![Woody Allen en una jornada de rodaja](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/31/17934521468985.jpg) Woody Allen en una jornada de rodajaÁngel Navarrete EL OTRO día vi un vídeo que probaba el avistamiento de **Woody Allen**. Lo recibí por WhatsApp sin el timbre de reenviado muchas veces, así que puedo flotar un poco al sentirme legatario de un _Woody Allen por Madrid original_, concretamente en la calle Barquillo. Caminaba arrastrando los pies, era una procesión de sí mismo. Mucha gente formaba un pasillo para verlo de cerca. Vestía la ropita cómoda que tanto lustre quita a la ciudad. Casi todo el mundo viste cómodo, tengo identificados a los cómodos. **Usan gorra, abrigones acolchados, van perimetrados por las gomas del pantalón y calzan los zuecos del fitness, o sea, zapatillas amortiguadoras, repelentes de aceras. Viven plastificados**. Écija, el pueblo con más torres que Bolonia, ostentaba el título de sartén. El mito cuenta que los días de calor puede freírse huevo en un paso de cebra. Algunas de estas personas, vestidas con el estilo airbag, podrían evaporarse en junio al contacto con el asfalto. **Vengo a denunciar la desaparición de la ropa intermedia. Entre el trabajo y el gimnasio, antes había algo llamado vida, y a vivir se iba arreglado, más o menos**. Lo aprendí en Annie Hall, o en Manhattan, o en Hannah y sus hermanas, donde el vestuario era otro personaje, sobre todo los pantalones de **Max von Sydow.** Es imposible no prestar atención a los movimientos de **Frederick**, su personaje, el reverso elegante de **Rufián**. Va desmoronándose la conciencia urbana del vestuario, empezando por los adictos al deporte, los nuevos yonkis que llenan las calles de chándales. Sospecho que Woody Allen y Madrid se han encontrado tarde. Esta luz es la de siempre, la inigualable forma de atardecer aquí merece una película, la luz se vuelve violeta algunas tardes, pero ha cambiado el decorado. No es otra queja, ni me considero rehén de la ciudad. **Anticipo la decepción por el resultado de la película. Una nostalgia sobrevenida al intuir la distancia sideral entre el disparo de la ciudad, lanzada a velocidad de acontecimiento, y el crepúsculo del último genio de la comedia romántica, la eminencia de los diálogos, o sea, este Woody Allen cómodo.**