# Los bomberos madrileños en el epicentro de la tragedia de Urda: "Es lo más duro que he vivido; guardártelo es peligroso" **By:** Carlos Guisasola **Published:** 2026-10-29T23:02:27Z **Source:** [El Mundo](https://www.elmundo.es/madrid/2026/10/30/6ae3ab68fdddffc6708b4597.html) --- Uno de los más de 200 efectivos municipales habla del impacto mental de una experiencia así: "Los familiares esperan que les des un cuerpo para enterrar" ![Efectivos de bomberos municipales en la tragedia de Urda.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/29/17933056284327.jpg) Efectivos de bomberos municipales en la tragedia de Urda.AYTO. MADRID «Las familias están pensando en lo que estoy viendo yo en cada momento, en la ayuda que puedo prestar para darles un cuerpo y que puedan enterrar a ese ser querido». Arsenio es jefe de grupo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid y, a sus **47 años**, acumula dos décadas de experiencia en el cuerpo. No han pasado aún 24 horas desde que llegó a esa aterradora _zona cero_ de la tragedia ferroviaria de Urda. Dice haber descansado «lo suficiente para estar operativo», pero sabe que a veces no todo es lo que parece. «Nunca sabes cómo te va a calar una tragedia de esta dimensión. Hay que esperar y ver cómo lo vamos colocando. Y, por supuesto, ante cualquier síntoma, buscar ayuda. A lo mejor la necesitas y lo más importante es poder seguir ayudando». Él, como tantos otros compañeros, tiene su método para tratar de asimilar lo vivido. «Se digiere hablando mucho. Si te lo guardas todo y te lo llevas a casa... ahí está lo peligroso». Arsenio es uno de los más de **200 efectivos** de los servicios municipales que han participado en las labores de rescate, atención y apoyo a las víctimas. Una de las piezas clave de esos 20 equipos de Bomberos desplazados hasta la tragedia, que, «por magnitud», es la «más dura» que ha vivido en sus 20 años de trayectoria. Caprichos del destino, en la trágica mañana de la **catástrofe aérea de Spanair** (2008), él salía de guardia. Eran poco más de las nueve de la mañana del lunes cuando recibieron esa fatídica alerta por la colisión de dos trenes. Por delante, un trayecto de algo más de una hora, con la cabeza a mil revoluciones ante una pesadilla con la que les iba a tocar convivir durante horas. Al llegar, su misión era ayudar a las víctimas y a sus familias, que aguardaban desesperadas cualquier noticia. Pero la magnitud del impacto entre los vagones ha hecho imposible recuperar muchos de los cuerpos. «Es una pena, pero es así», admite, con la crudeza propia de un episodio que nunca se irá de su memoria. ![Arsenio, uno de los bomberos que estuvieron en Urda.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/29/17933056277123.jpg) Arsenio, uno de los bomberos que estuvieron en Urda.E. M. La cercanía del escenario de la tragedia ha hecho que se parezca poco el contingente municipal enviado a Urda con el que, allá por el mes de enero se usó en el [accidente de Adamuz](https://www.elmundo.es/economia/2026/10/28/6ae2184421efa0390e8b45b3.html). Entonces fueron los efectivos de Samur-PC y los de Samur Social quienes jugaron un papel determinante. Lo hicieron atendiendo en la estación de Atocha a posibles afectados, así como a las familias de los viajeros que habían sido víctimas del choque. Una pesadilla que nadie vaticinaba que se volvería a repetir. Y menos con tanta premura. Esta vez han sido esos 20 equipos de bomberos, junto a 24 ambulancias y 11 psicólogos, enviados por el Área de Seguridad y Emergencias, que lidera **Inma Sainz**, quienes han ayudado a digerir el impacto de la tragedia. «Te da tiempo a pensar muchas cosas hasta que llegas y eso también te permite prepararte mentalmente. Hay mucha incertidumbre», apunta sobre esos minutos interminables rumbo a un escenario que, según admitían ayer desde el consistorio madrileño, ha dejado secuelas en algunos de los efectivos enviados desde la capital. Muchos de ellos no se habían enfrentado aún a nada parecido. Y eso que, como admite Arsenio, ahora van más preparados porque hay más atención y formación psicológica para afrontar capítulos así. «Los jóvenes se fijan mucho en lo que hacemos y hay órdenes claras sobre la labor que vamos a hacer. Eso hace que no te dé tiempo a pensar en otras cosas». Además, añade un pequeño matiz entre quienes afrontan por primera vez un siniestro semejante y los veteranos: «Cuando ya la has vivido, aunque sea a pequeñas dosis durante tu carrera profesional, lo vas colocando de la mejor manera». ## "Lo más duro es lo que no se ve" Y vuelve a escarbar en esos ásperos recuerdos de Urda, que nada tienen que ver con los de la pandemia del Covid o la borrasca Filomena, otras situaciones extremas que le han tocado vivir. «El trabajo de los bomberos de Toledo ha sido espectacular. Ellos se llevaron el primer impacto, el más difícil, y nos pusimos a sus órdenes», subraya, elogiando la labor de sus compañeros. La coordinación, como en tantas otras situaciones de este calibre, resulta imprescindible. ![Efectivos del UME, en el lugar de la tragedia.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/10/29/17933061251271.jpg) Efectivos del UME, en el lugar de la tragedia.ALBERTO DI LOLLI Los efectivos del contingente madrileño regresaron a la capital con al menos 68 fallecidos confirmados, y tras una constante sucesión de relevos, de unas seis horas cada uno, en las horas más críticas de la tragedia. Desde las **11.00 horas del miércoles**, cuando se enviaron los primeros 35 efectivos, hasta la madrugada del jueves. «Duermes, descansas, te desvelas...», apunta sobre esa actuación de urgencia, que se prolongó hasta pasadas las cinco de la madrugada. Mientras se adentraban en busca de víctimas, gigantescas grúas levantaban decenas de **toneladas de acero** de los trenes siniestrados. «Son especialistas en elevación y corte. Trabajan muy bien y, con estos volúmenes, lo hacen mucho mejor que nosotros», explica sobre los profesionales encargados de esas maniobras. Arsenio, como tantos otros compañeros suyos, trató en Urda de abstraerse del escenario recordándose a sí mismo el papel que les correspondía. «Estoy aquí, ayudando, y esa es nuestra labor. Para mí, lo más duro de lo que está ocurriendo es lo que no se ve». Esas familias que esperan una buena noticia en medio de la oscuridad. Tratando de salir a flote de una tragedia como la de Urda, segundo zarpazo ferroviario del año, que nadie olvidará. Pues miren Vds., si van a tabajar asi, en este tipo de catástrofes, mejor que no vayan, o que vayan los mas experimentados, si luego van a quedar tan afectados, yo daba por supuesto que este aspecto laboral de su trabajo lo tenian mas que superado. Las escarcelaciones (sacar a personas atrapadas en las carrocerias de vehículos por ejemplo) son mas que habituales en Madrid capital, en todo tipo de accidentes, como reconoce. La atención psicológica es necesaria, pero creo que tan malo como un defecto lo es un exceso. Les felicito por su labor.