# "Esto ha sido todo": las midterms marcan un punto de inflexión en el trumpismo y el inicio de la campaña presidencial de 2028 **By:** Pablo R. Suanzes **Published:** 2026-11-03T21:54:59Z **Source:** [El Mundo](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/03/6aea2337e9cf4a0b738b457f.html) --- El fin de las legislativas abren oficiosamente la carrera por la Casa Blanca, con el universo MAGA agrietado y sus principales figuras tomando posiciones ![Un votante con la mítica gorra roja MAGA emite su voto en un colegio electoral del Bronx (Nueva York), este martes.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/11/03/17937320071826.jpg) Un votante con la mítica gorra roja MAGA emite su voto en un colegio electoral del Bronx (Nueva York), este martes.AP - Estados Unidos [Midterms: las elecciones que ponen a prueba el poder 'absoluto' de Donald Trump](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/02/6ae8d1fae85ece0a2c8b4570.html) - Midterms [Aborto, foie gras, marihuana y multimillonarios: las otras elecciones de Estados Unidos](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/03/6ae9df5e21efa04f758b4570.html) Ayer, 3 de noviembre de 2026, terminó por fin la larguísima, carísima y extenuante campaña electoral de las [elecciones legislativas de mitad de mandato](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/03/6ae85eb9e85ecef6698b4598.html) en [**Estados Unidos**](https://www.elmundo.es/internacional/estados-unidos.html). Hoy, sin embargo, **empieza oficiosamente la campaña electoral para las presidenciales de 2028**. El ciclo político estadounidense es perpetuo, insoportable. Los congresistas se juegan su escaño cada dos años, pero para poder conservarlo tienen que ganar unas primarias antes. Así que se pasan el 80% de su día a día haciendo campaña. Los senadores tienen seis años, así que disponen de algo más de margen. Pero para los presidentes y aspirantes no hay prácticamente ni un segundo de respiro. Y el pistoletazo de salida ha sonado ya. Las [_**midterms**_](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/02/6ae8d1fae85ece0a2c8b4570.html), con récord de gasto en anuncios y récord de participación anticipada, con 57 millones de votos, son importantísimas por muchas razones. Porque pueden dar el control de las dos cámaras del Congreso a los demócratas. Porque de aquí salen miles de nombramientos en legislaturas estatales, tribunales supremos, puestos de gobernadores. Porque han sido las más caras de la historia. Pero, sobre todo, porque [**han sido un plebiscito sobre Donald Trump**](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/02/6ae8d1fae85ece0a2c8b4570.html). No sólo sobre su Gobierno, su gestión económica o sobre la corrupción (el tema más importante para muchos votantes según varias encuestas), sino sobre su futuro y el del movimiento MAGA. En casi todas las legislativas, el partido del presidente que ocupa la Casa Blanca sufre un desgaste y paga un precio, y las encuestas anticipaban uno muy severo. La gran pregunta esta semana es si es un precio lo suficientemente alto como para convertir a Trump de verdad en un [_**pato cojo**_](https://www.elmundo.es/internacional/2026/10/23/6ad9d284fc6c8383698b457e.html), la expresión que se usa en el mundo anglosajón para un presidente al final de su segundo mandato, sin opciones de repetir, cuando parece inevitablemente destinado a hacerse rico vendiendo sus memorias, jugar al golf y dar algunas charlas. El problema es que Trump no es como los demás. Ya es millonario, ya juega al golf todas las semanas y está claro que no va a renunciar a seguir hablando. La diferencia principal con sus predecesores, sin embargo, va más allá. En Estados Unidos no hay partidos políticos como en Europa, pero Trump ha convertido al Partido Republicano en algo muy parecido, bajo su control y el de su familia (su nuera es una de las copresidentas). Él y su círculo más cercano deciden los nombramientos por todo el país. Y **el líder castiga con dureza a quienes no son lo suficientemente leales o entusiastas**. Los senadores y congresistas, nacionales o estatales, a los que puso en la diana por plantarle cara perdieron todos en primarias internas. Y el escenario base para muchos es que, incluso si se retira en 2028, y está por ver qué intenta, tratará de seguir manteniendo el control desde Mar-a-Lago. Sin embargo, ahora parte del juego cambia. Trump ha convertido las _midterms_ en un referéndum sobre él, su popularidad y su capacidad de movilizar. Y Estados Unidos se pregunta estas semanas si estamos ante el punto de inflexión del [**movimiento MAGA**](https://www.elmundo.es/internacional/2026/11/02/6ae72b33e4d4d8044e8b456d.html), muy tocado en el último año. Steve Bannon, el que fue el gurú principal de Trump en 2016, prevé una "guerra civil" dentro del mundo _Make America Great Again_ por las consecuencias de estas elecciones legislativas y la guerra de Irán. Muchas figuras importantísimas en la última década, como Tucker Carlson, han roto públicamente con el presidente y denuncian su deriva, especialmente en política exterior. Varios de los más furibundos defensores que tenía en las redes sociales o en la Cámara Baja del Congreso le han declarado la guerra. Hay sin duda una sensación de final de ciclo. Dentro del universo MAGA **hay frustración y cada vez más dicen en voz alta que se ha perdido una oportunidad histórica**, una ocasión que aparece sólo una vez cada varias generaciones. Trump había logrado aglutinar una coalición imposible entre los hombres más ricos del mundo, las figuras más importantes del mundo tecnológico, los evangelistas, parte del movimiento libertario, los _rednecks_, los adeptos a las conspiraciones, los insurreccionistas, los agotados de lo _woke_, los enfadados por la gestión de las fronteras, los hundidos por la inflación, los más irritados por las cuestiones identitarias y las guerras culturales. También los que simplemente se cansaron de la política tradicional y se divertían con el presidente más extravagante de la época contemporánea. Hasta los latinos se pusieron de su parte. Pero esa coalición no parece que haya resistido bien la guerra de Irán, los delirios de grandeza, la corrupción desaforada, el enriquecimiento de Trump y su familia y los aranceles. Con el país enfurecido por los precios, Trump ha dedicado sus mítines finales a hablar obsesivamente del culo o la belleza de sus senadores o futbolistas profesionales. Dedicó la jornada del lunes a hablar de _su_ piscina reflectante frente al monumento a Lincoln. O se enrocó diciendo que "le importaba un carajo" las quejas de quienes lamentan el coste del gasoil porque el país y sus amigos del petróleo están ganando millones. Fox News es la cadena favorita del presidente. Ayer mismo llamó por la mañana en directo a un programa y estuvo casi cinco minutos hablando sin interrupción. Es el canal de cable más visto en Estados Unidos, pero sus índices de audiencia han caído drásticamente en las últimas semanas, lo que ha generado elucubraciones sobre el desánimo de la audiencia, casi totalmente republicana. El descenso interanual de la audiencia es tan brusco, casi un 20%, que el responsable máximo, Lachlan Murdoch, tuvo que abordarlo este lunes en la presentación de resultados trimestrales, asegurando que era por el "cansancio de los espectadores" ante el ciclo político. En las últimas horas, el ex director del FBI en Chicago ha acusado a la Administración Trump de presionarlo para que investigara a los opositores políticos del presidente y de convertirlo en un "chivo expiatorio" después de que fracasara un importante caso federal contra los manifestantes anti-ICE. Es probable que muchos más sigan sus pasos si los demócratas recuperan el Congreso y pueden empezar investigaciones que estos dos años eran imposibles. En los podcasts y _streamings_ de los principales _influencers_ conservadores se habla de ir a la cárcel, investigaciones y de la necesidad de indultos. El propio Trump lo dejó caer de nuevo el lunes, en una entrevista en _The New York Post_, al decir que estaba barajando perdones masivos preventivos para algunos de sus principales colaboradores o figuras como Elon Musk. **"Lo haría si fuera necesario, claro. Ni siquiera lo pensaría. Lo haría. Lo hice por los del 6 de enero"**, dijo en referencia a los 1.500 condenados por el asalto al Capitolio a los que perdonó en su primer día de Gobierno. Otro síntoma de que las cosas no van como Trump querría es que ha dejado de coger el teléfono a los periodistas. Tras los primeros bombardeos en [**Irán**](https://www.elmundo.es/internacional/iran.html), en febrero, el presidente introdujo una novedad mediática: decenas de minientrevistas diarias. Daba igual quién le llamara y que su teléfono circulara mucho: respondía durante tres o cuatro minutos. Ahora, esos mismos interlocutores dicen que lleva semanas sin responder a sus intentos. Síntomas de un cambio de ciclo, de era, o los prolegómenos de algo más oscuro. El lunes se hizo viral una entrevista al gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, uno de los que suena como posible aspirante en 2028. Fue rival de Trump en el pasado, pero ambos se reconciliaron más o menos. Pero ayer marcó claramente distancias, diciendo que los republicanos deberían dejar de culpar a Joe Biden del precio de la gasolina y asumir abiertamente que es culpa de la guerra de Irán. También criticó nombramientos importantes de Trump, como el de la ya cesada Kristi Noem. Algo que antes hubiera sido impensable. Una encuesta de la Universidad de Massachusetts Amherst, publicada en septiembre, detectó una caída de nueve puntos en la proporción de republicanos que se identificaban con MAGA respecto a marzo, del 77% al 68%. Sin él, puede ganar los republicanos, pero no puede haber un movimiento como el vivido durante los últimos dos lustros. No hay reemplazo posible para algo así. El domingo por la noche, en Kansas, después de 30 mítines en 32 días seguidos, Trump sacó su lado más melancólico. "Llevamos 11 años haciendo esto, y nunca ha habido nada igual, y probablemente nunca lo habrá. Nunca habrá tanta gente. Nunca habrá la misma sensación (...) Lo doy por concluido esta noche. Esto ha sido todo", cerró. Hablaba de la campaña. O quizás no.