# España rompe la barrera de los 10 millones de habitantes por encima de los 65 años y añade presión sobre sus pensiones: "Es un desafío estructural" **By:** Guillermo del Palacio **Published:** 2026-11-03T23:29:55Z **Source:** [El Mundo](https://www.elmundo.es/economia/2026/11/04/6aea1c33e9cf4aba1e8b459e.html) --- El 1 de enero de 2025 en España había 10.178.625 personas con 65 años de edad o más; es decir, el 20,7% de la población. Para 2045 serán casi una de cada tres ![Varios jubilados juegan al dominó el Badajoz.](https://e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/11/03/17937283594316.jpg) En enero del año 2046 habrá 16.146.676 personas con más de 65 años en España, casi una de cada tres (un 29,6% de la población total, que se estima que estará por encima de los 54,6 millones), según un informe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC). El porcentaje supera hoy el 20% por primera vez desde que hay registros: el documento detalla que el 1 de enero de 2025 en España había **10.178.625 personas con 65 años de edad** o más; es decir, el 20,7% de la población del país (49.128.297 personas, según el censo anual) y 250.257 personas más que el año anterior, un 2,5% más. Así, aunque "la inmigración está contribuyendo a moderar el incremento en la proporción de personas mayores", según señala el documento, entre 1975 y 2025, la proporción de personas de 65 años y más se ha duplicado, pues entonces era de tan solo el 10,2%. Además, los investigadores del CSIC también destacan que los grupos de edades más avanzadas crecen con mayor intensidad: la proporción de 80 y más años se cuadruplica y la de 90 y más años se multiplica por más de nueve. "Este patrón confirma no solo el aumento de la población mayor, sino también un claro proceso de sobreenvejecimiento, con un peso creciente de las edades muy avanzadas", apuntan. "El envejecimiento de la población es uno de los mayores desafíos estructurales de la economía española", explica **Francisco Rodríguez**, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y director del Área Financiera y Digitalización de Funcas. "No se trata únicamente de que vivamos más años, que es una excelente noticia, sino de que la proporción de personas en edad de trabajar disminuye en relación con la población jubilada", contextualiza Rodríguez. "Esto altera el equilibrio sobre el que se sostiene nuestro sistema de pensiones, fundamentalmente de reparto, en el que las cotizaciones de los trabajadores actuales financian las prestaciones de los pensionistas". ![](https://e01-elmundo.uecdn.es/elmundo/2026/graficos/nov/poblacion/poblacion646a.jpg) En este sentido, destaca también cómo se refleja el envejecimiento demográfico en el aumento de la edad media de la población, que ha pasado de los 33 años en 1975 a los 44,55 en 2025. Así, el profesor no cree que el problema sea necesariamente que haya demasiados pensionistas, "sino que puede haber insuficientes cotizantes en relación con las obligaciones de gasto". "Además, las nuevas pensiones suelen ser más elevadas que las que salen del sistema, lo que añade presión financiera", incide. Según Rodríguez, el crecimiento del empleo y la inmigración pueden aliviar esta situación", "pero difícilmente resolverán por sí solos el desequilibrio a largo plazo". La clave, explica, es que "la cuestión fundamental" es económica y no únicamente demográfica: "**España necesita aumentar su productividad, sus tasas de empleo y sus salarios reales**". Una economía que genera más valor por trabajador, detalla, "dispone de mayor capacidad para sostener las pensiones". Por contra, si el envejecimiento "avanza más deprisa que esa capacidad de generar riqueza", habrá que afrontar "decisiones sobre financiación, duración de la vida laboral y evolución del gasto público". ## Extranjeros y sanidad Según el informe del CSIC, en el último año, aumentó en 39.176 personas el número de extranjeros de 65 y más años con residencia en España, "destino que continúa siendo atractivo para la población mayor procedente de otros países". En total son ya 548.023 personas, **el 5,4% del total de la población de esa franja de edad**. Sin embargo, el peso de este segmento de la población no es el mismo para todos los lugares de procedencia: la gran mayoría de los mayores de 65 años extranjeros vienen de países de la UE o del resto de Europa (especialmente, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia y Rumanía), mientras que el grueso de la inmigración total procede de Sudamérica. Con todo, Rodríguez considera que, por mucho que el envejecimiento también suponga "una presión creciente sobre el sistema sanitario", "**conviene evitar una interpretación excesivamente simplista**". Por un motivo sencillo: "Una población más envejecida no implica necesariamente un aumento proporcional del gasto sanitario, porque lo determinante no es solo la edad, sino también el estado de salud y los años que se viven con enfermedades crónicas o dependencia". ![](https://e01-elmundo.uecdn.es/elmundo/2026/graficos/nov/poblacion/poblacion646a.jpg) Así, cree que el riesgo "es evidente "si la demanda aumenta mientras persisten las dificultades para incorporar profesionales sanitarios y reforzar la atención primaria". Pero el desafío en este sentido "no consiste simplemente en gastar más", sino también "en gastar de otra manera, apostando por la prevención, la atención domiciliaria, la tecnología y una mejor organización asistencial" En lo que respecta a la diferencia en los países de procedencia, en opinión de Rodríguez, reflejan que la inmigración hacia España responde a motivaciones y perfiles demográficos distintos. "Entre los residentes de origen europeo existe una presencia relativamente elevada de personas jubiladas, algunas de las cuales se trasladan a España por razones climáticas, residenciales o de calidad de vida", apunta. Mientras, "la inmigración procedente de Sudamérica y África presenta, en términos generales, una estructura de edades más joven y una vinculación más directa con el mercado laboral". "Desde el punto de vista económico, esta diferencia es muy relevante", continúa el experto. "La llegada de población en edad de trabajar contribuye a ampliar la población activa, **sostener las cotizaciones sociales y compensar parcialmente el envejecimiento de la población española**", celebra Rodríguez. No obstante, de nuevo, la clave está en la productividad: "No basta con incorporar trabajadores, sino que importa mucho **en qué condiciones se incorporan"**. "Si el empleo que encuentran es precario, poco productivo o está mal remunerado, su contribución potencial al crecimiento económico y a la financiación del Estado del bienestar será menor", ilustra. Por otro lado, una mayor presencia de residentes de avanzada edad, a pesar de incrementar las necesidades sanitarias, tiene una contrapartida positiva: "Genera actividad económica, consumo e ingresos fiscales". "En definitiva, no deberíamos interpretar la inmigración únicamente en términos de cuántas personas llegan, sino de cómo se integran económica y socialmente", continúa el profesor. "Y tampoco debemos olvidar que los inmigrantes jóvenes de hoy serán los pensionistas del futuro; la inmigración ayuda a ganar tiempo frente al envejecimiento, pero no lo elimina". ## Abordar el problema En base a estos datos, Rodríguez sostiene que España debe abordar el problema del envejecimiento "como una transformación estructural de su economía y no simplemente como un problema de pensiones" porque "**es una transformación de enorme magnitud que exige anticipación**". Para ello, Rodríguez aboga por actuar en el mercado de trabajo: "Necesitamos elevar las tasas de empleo, especialmente entre jóvenes y trabajadores de mayor edad, reducir la precariedad y mejorar la productividad". Al mismo tiempo, cree que **hay que facilitar la formación de familias**, porque España tiene un problema de natalidad "que no se resolverá exclusivamente con ayudas económicas, sino mejorando el acceso a la vivienda, la estabilidad laboral y la conciliación". Desde el punto de vista de la inmigración, para el profesor es necesario favorecer la integración laboral, el reconocimiento de cualificaciones y la formación. "La inmigración es una parte importante de la respuesta demográfica, pero sus efectos económicos dependen de que se traduzca en empleo de calidad y mayor capacidad productiva". La última de las soluciones ya sí afecta al sistema de pensiones, que debe adaptarse "a una sociedad más longeva, con una planificación financiera que vaya más allá de los ciclos electorales". "El problema de España no es que vivamos cada vez más, sino que nuestra economía y nuestras instituciones todavía no están suficientemente adaptadas para aprovechar esa longevidad. El envejecimiento no tiene por qué convertirse en una crisis, pero **sí puede hacerlo si seguimos abordándolo con políticas de corto plazo**", zanja Rodríguez.